el entorno

En los Montes de Toledo, La Raña es algo más que el contraste entre las agrestes sierras y los frondosos valles, es donde conviven la vida salvaje y la vida cultivada.

Con la ciudad Imperial de Toledo al Norte y las 39.000 hectáreas del Parque Nacional Cabañeros al sur, rodeado de valles y sierras, el viñedo de Vallegarcía se alza en La Raña, un lugar especial desde el que observar el mundo.

los montes de toledo

El sistema orográfico de los Montes de Toledo es el menor de los de la Península Ibérica. Se encuentra orientado de este a oeste, de modo que guarda cierto paralelismo con el Sistema Central y divide a la submeseta meridional en dos depresiones: una al norte cruzada por el Tajo y otra al sur por la que discurre el Guadiana.

El topónimo Montes de Toledo tiene un triple significado.
1.- Es el conjunto de relieves montañosos situados entre el Tajo y el Guadiana.
2.- Es la comarca que se asienta en la parte más oriental del sistema montañoso.
3.- Es el territorio que, hasta la desamortización civil de 1855, perteneció a la Ciudad de Toledo en concepto de montes propios.

Estas montañas han resultado del desgaste de viejos macizos de la edad primaria sobre los que la erosión ha ejercido tal acción que, en ocasiones, se han confundido con la penillanura. El sistema de los Montes de Toledo está formado por una sucesión de sierras que se inician al sur de la ciudad de Toledo y continúan hacia el oeste por las sierras de Altamira, Guadalupe, Montánchez y San Pedro, estas cuatro últimas en Extremadura.

Topográficamente, la comarca se caracteriza por los montes de laderas onduladas y coronadas de cuarcita que les dan un relieve abrupto. Posteriormente las cuarcitas desaparecen dejando paso a las pizarras que dan lugar a una topografía más suave.

Interpuestas entre las alineaciones montuosas y al borde de estas, aparecen las rañas. Se trata de llanuras constituidas por una rampa o peana formada por un pedimento más o menos sólido salpicado de montes islas y cubiertas en parte por canturrales de cuarcita y algunos de pizarra. Estos dos materiales, tal como puede verse en los taludes, están cementados fuertemente por tierra arcillosa y arenosa, de modo que el suelo sobre el que dichos canturrales descansan, forma un conglomerado de gran cohesión.

Los valles de las rañas están formados por tierras excelentes para labores agrícolas y que proceden del residuo de conglomerados. Así resulta una superficie generalmente inculta y cubierta de jarales y los valles con abundantes cultivos. En las rañas se forman lagunas superficiales que, alimentadas por la lluvia, permanecen parte del año.

Los ríos que nacen en la cordillera, cortos y de parco caudal, son afluentes del Tajo (Huso, Gévalo, Sangrera, Pusa, Cedena, Torcón, Guajaraz y Algodor) y del Guadiana (Fresnedoso, Estena, Bullaque, Frío y Milagro).

El clima de la comarca no difiere del propio de la submeseta meridional. Las temperaturas oscilan entre los 40º y los -5º aunque, naturalmente, son menores en las cumbres. El régimen de lluvias es irregular, alcanzando, por lo general, precipitaciones medias anuales entre los 500 y los 800 mm.

la ciudad de toledo

La ciudad de Toledo, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1986, está enclavada en un promontorio rocoso rodeado por el río Tajo en pleno centro de España, a escasos 70 kilómetros de la capital, Madrid.

Considerada por muchos como una Segunda Roma, Toledo no deja de ser una ciudad única. Única en sus detalles, su historia, su cultura y su encanto. Las tres culturas de las tres religiones monoteístas – la musulmana, la hebrea y la cristiana – dejaron su huella en esta peñascosa pesadumbre y cuna de civilizaciones – como decía Cervantes – abrazada al Tajo, testigo de la impronta de todos los pueblos de la Península Ibérica.

En esta maravillosa ciudad observaremos como se mezclan la historia y la mitología. Su mayor esplendor será durante el reinado de Alfonso X el Sabio, donde se hará celebre como ciudad artística, es en esta época cuando se crea la escuela de traductores de Toledo, que se encargará de traducir los textos en árabe y hebreo al latín, siendo la vía por la cual Europa redescubrirá los clásicos griegos que habían sido traducidos al árabe.

Toledo por aquel entonces se la conoce como la Ciudad de las tres culturas, donde conviven pacíficamente musulmanes, judíos y cristianos bajo el peso común de la ley, hasta la expulsión de los judíos en 1492.

A lo largo de los siglos, la capital de Castilla – La Mancha ha sabido conservar un patrimonio arquitectónico, artístico y urbano milenario e inigualable. Iglesias, sinagogas, mezquitas, conventos, murallas, puentes, torreones y un sin fin de combinaciones culturales y artísticas que guardan sus edificios hacen de Toledo un museo al descubierto singular.

parque nacional de cabañeros

Bosque mediterráneo en las montañas y pastos en las extensas llanuras configuran el paisaje a los pies de los Montes de Toledo. Antiguas cabañas dominan y dan nombre a este Parque Nacional, repartido entre las provincias manchegas de Ciudad Real y Toledo. Parque Natural desde 1988 y Nacional desde 1995, Cabañeros es una de las mejores muestras españolas de los ecosistemas formados a raíz del bosque mediterráneo.

Su excelente conservación se debe, principalmente, a la función cinegética de estas tierras antes de su declaración como parque. Aquí, pastores y carboneros levantaban chozas cónicas, construidas con vegetación del entorno, viviendas que usaban durante sus trabajos en el campo y que han dado nombre al parque. Dos zonas bien diferenciadas definen las características de este espacio protegido. A los pies de las últimas estribaciones de los Montes de Toledo se despliega La Raña, una inmensa llanura de pastos salpicada de pies de encina, que sirve de alimento a una variada fauna. El río Bullaque riega este sector, creando rincones que se encharcan temporalmente.

El otro sistema natural lo componen los Montes, relieves montañosos caracterizados por su accidentada orografía pero que no cuentan con grandes alturas. Por los macizos de Chorito y de Rocigalgo discurre el río Estena, dejando a su paso valles, barrancos y gargantas. Bosque y monte bajo mediterráneo cubren estas sierras. El bosque reúne encinas, alcornoques, robles y quejigos. mientras que entre los matorrales encontramos jaras y brezo, romero… por otro lado, gracias a las especiales condiciones climatológicas de los barrancos y los cauces acuáticos, los abedules, alisos y sauces surgen en ellos. La extracción del corcho de los alcornoques se sigue realizando de manera artesanal. Esta variada flora da cobijo a más de 200 especies de aves, entre las que podemos destacar cigüeñas negras, águilas y buitres negros, siendo ésta última la segunda colonia europea de su especie. Entre los mamíferos tendremos ocasión de avistar ciervos, corzos y jabalíes.

El otoño, cuando las bellotas están saliendo y es época de berrea, es uno de los mejores momentos para acercarse al parque y escuchar los berridos y peleas de cornamentas. Por su parte, las rañas agrupan formaciones herbáceas de pastizal, comparadas con la sabana africana. Este ecosistema surge a modo de compensación entre las depresiones del terreno creando enormes contrastes paisajísticos. En estas llanuras, las avutardas han descubierto su hábitat ideal.