Experiencia gastronómica con Pago de Vallegarcía y Restaurante Asgaya

02/10/2015

El pasado martes 17 de septiembre Pago de Vallegarcía tuvo el honor de participar en la primera de las cenas maridaje organizadas por el reconocido Restaurante Asgaya, icono madrileño de la cocina asturiana.

Los vinos de la bodega, elaborados en los Montes de Toledo con variedades francesas, fueron seleccionados para acompañar un sorprendente menú, diseñado por el galardonado chef Javier Navarro, con más de un cuarto de siglo entre fogones y ahora liderando la cocina de Asgaya. Una carta fruto de la alquimia entre el mejor producto de mercado y la excelencia en las elaboraciones, sazonado con el toque de modernidad justo y la exquisitez en el emplatado.

Los asistentes a esta experiencia gastronómica tuvieron la ocasión de degustar una propuesta amplia y variada, conformada por un aperitivo, cinco platos y un magnífico postre, maridados con los vinos más representativos de Pago de Vallegarcía. Adolfo Hornos, Director Técnico/Enólogo, guió la cata introduciendo cada uno de los vinos a los asistentes, que aprovecharon la ocasión para formularle preguntas en un ambiente agradable. Adolfo condujo a los asistentes en un recorrido por la historia de la bodega, en el que no faltaron notas de humor. Adolfo aproximó a los asistentes a las peculiaridades de las variedades de uva empleadas y las elaboraciones que las convierten en vinos diferentes, con personalidad, aromáticos y elegantes.

Miriade 2013, el 100% viognier sin barrica de Pago Vallegarcía, inauguró la velada acompañando al aperitivo y al primer plato: sardinas ahumadas sobre hogaza tostada. Las hierbas salvajes que aromatizan el pescado combinaron con la fresca fruta exótica y el recuerdo floral presentes en el pequeño de los blancos de Vallegarcía.

La intensidad de un blanco con barrica Vallegarcía Viognier no dejó a nadie indiferente. La untuosidad en boca de un vino intenso y aromático y la cremosidad de la espectacular lasaña de centolla de Navarro, con intenso aroma mar, ensamblaron un maridaje equilibrado pero potente. En el comedor comenzaban los interrogantes ¿estamos ante un blanco capaz de impresionar al amante del vino tinto?

Siguiendo la máxima de que todo gran vino ha de tener un hermano mayor, Vallegarcía presentó a Petit Hipperia. Se trata de un vino más frutal y menos complejo que Hipperia. Se sirvió acompañando a uno de los platos más aplaudidos de la velada: el risotto de boletus y langostinos trufado.

En Asgaya presentaban el siguiente plato: Bacalao con emulsión de pimientos asados y verduras confitadas. Una elaboración escueta que deja brillar un buen producto. Adolfo Hornos introdujo al siguiente de los vinos del maridaje: Vallegarcía Syrah. Un vino agradable y goloso, cuyo color y aroma rememoran la cereza picota. Un vino redondo, resultado de una elaboración minuciosa para lidiar con las alteraciones del clima. Tan goloso que, a petición de los comensales, volvió a servirse para maridar el postre: Milhojas de foie y chocolate amargo con cama de Pedro Ximénez y frutos del bosque. Una mezcla sorprendente.

Pero antes del dulce llegó Hipperia, el gran vino tinto de Pago Vallegarcía. Un vino largo en boca, formulado a base de Cabernet Sauvignon y Merlot, a las que se suman la elegancia de la Cabernet Franc y la intensidad del Petit Verdot. Como no podía ser de otro modo, se sirvió junto a carne roja.


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