Vallegarcía en el Restaurante Ca Panera, de la mano de Direco vinos & delicatessen.

04/04/2022

Crónica cedida por Paco Prades. Onda, Marzo 2022

Gracias a Direco-Vinos & Delicatessen y a la hospitalidad de ca Panera, pudimos asistir un reducido grupo de aficionados a la presentación que Adolfo Hornos, enólogo y director técnico de la bodega nos brindó sobre el proyecto, hoy ya una realidad consolidada, de los vinos “Pago de Vallegarcía”.

Éste se sitúa en el municipio de Retuerta del Bullaque, en la comarca del Parque Nacional de Cabañeros, en la región de los Montes de Toledo. El viñedo está situado a 850 metros de altitud en su parte más baja y a 900 en la más alta, y tiene una extensión de 50 hectáreas.

Huelga decir la pasión que transmite Adolfo cuando habla de los inicios que él vivió desde el primer momento en que el fundador, Alfonso Cortina de Alcocer, confió en él para el desarrollo del proyecto de la bodega.

De forma amena fue contando cómo el profesor de viticultura australiano Richard Smart proyectó la plantación del viñedo en la finca Vallegarcía, en el año 1999 y la primera cosecha se obtuvo en 2001..

La calidad de los primeros vinos animó a Alfonso Cortina a construir su propia bodega en septiembre de 2006.

Actualmente son sus hijos, Felipe y Carlos, los que continúan el legado iniciado por su padre con la misma filosofía que el fundador: “elaborar vinos de alta calidad, orgánicos y equilibrados que respeten la tipicidad de cada una de las variedades y sean la expresión del terruño del Pago de Vallegarcía”.

Cuentan con el asesoramiento de Eric Boissenot, enólogo consultor líder en el Médoc y responsable de la mayoría de los Grand Crus de la región y todos los Premier Crus (Latour, Lafite-Rothschild, Margaux y Mouton-Rothschild).

La erosión de los Montes de Toledo propició unos suelos muy pobres y ácidos. Las viñas crecen sobre una superficie de “Raña”, un sistema de depósitos aluviales procedentes de los frentes de las sierras y formado por pizarras muy meteorizadas y por bloques de cuarcitas sobre una matriz arenosa.

Al ser una zona en la que no existía una gran tradición vitivinícola a finales del siglo XX, empezaron plantando únicamente variedades de origen francés, ya que eran las que mejor se adaptaban a las condiciones de altura, clima y suelos del Pago. Estas uvas fueron la Cabernet sauvignon, la Syrah, la Merlot, la Petit verdot, la Cabernet franc y la blanca Viognier.

En 2016 se realizó una ampliación del viñedo y se incorporaron las variedades Garnacha, Cariñena y Monastrell, más arraigadas en suelo español.

Cada variedad se vinifica por separado y tras la crianza en barrica de roble francés nueva pasan a formar parte del ensamblaje final.

Los vinos presentados fueron servidos en el siguiente orden:

“Vallegarcía viognier 2019”

70% fermentación controlada en depósito y crianza sobre lías y el restante 30% fermentación en barrica y crianza sobre lías durante 6 meses con un reposo de un mes en botella antes de salir al mercado.

Amarillo dorado, brillante, con abundante lágrima fina de perezosa caída.

Intensidad media que se va agigantando a medida que baja ligeramente la temperatura del vino. Nítidas notas tostadas, de madera, herbáceos, plantas de bosque mediterráneo, fruta de hueso madura, piel de cítricos, un sutil toque de miel. Un espectáculo!

Ataque suave, paso untuoso, amplio, con volumen en boca. Se repiten las sensaciones de fruta de hueso madura y un agradable toque amargoso que alarga el postgusto.

“Vallegarcia syrah 2019” el 2020 que aparece en la foto, se bebió durante la comida.

Fermentó y maceró durante 21 días con frecuentes remontados con aireación. Doce meses de crianza en roble francés y doce meses de reposo en botella.

Excelente color rojo granate de capa alta y ribete rosado. Lágrima que se desliza con celeridad por la pared de la copa tintándola en su descenso.

Franco en nariz, de buena intensidad. Fruta roja bien madura (moras, grosellas…). Complejo, ligeros toques vegetales y especiados que dan paso a aromas de cacao, sutil toque vegetal y especiado sobre un fondo de humo.

En boca se mostró sabroso, con matices de fruta compotada (moras, arándanos…) y ligeramente licorosa.

Ligeros recuerdos mentolados; amplio, denso, con un ligero dulzor y acidez comedida. Tanino medio y suave al paladar. El alcohol, sin molestar, aun estando bien integrado, se deja notar con timidez. Taninos ligeramente astringentes que no molestan en absoluto y notas de buenas maderas y tostados.

Un vino de gran equilibrio y final medio-largo con potencial de guarda.

“Petit Hipperia 2018”

Cabernet Sauvignon 56% Merlot 22% Cabernet Franc 19% Petit Verdot 3%

Venía vestido de color rojo rubí de capa alta. Lágrima de rápida caída que tinta la copa. Limpio y brillante.

Intensidad media-alta para este vino complejo que a medida que va oxigenándose va ganando en intensidad.

Aromas de frutos; potentes balsámico-mentolados que le aportan frescor en nariz, punto herbáceos, notas lácteas (yogur de frutos del bosque), notas especiadas sobre un fondo floral de violetas y hierbas de monte bajo. Intensos ahumados y tabaco rubio.

En ataque llena la boca con abundante fruta roja y negra, carnoso y en cierto modo con dejes dulzones. Bien estructurado, de cuerpo medio

Vino fresco, frutal, de buena acidez, con notas amargoso-dulzonas en un paso por boca muy agradable. Tanino dulce, sabroso y poderoso, le queda cuerda para rato!

Final largo, con mucha fruta roja, ligeras notas vegetales junto a yogur de frutos rojos en un retrogusto muy sabroso.

“Hipperia 2018”

47% cabernet sauvignon, 46% cabernet franc, 5% merlot y 2% petit verdot

Color rojo rubí de leve untuosidad y lágrima rápida.

Intensidad media para este elegante vino de aromas primarios en primera instancia con nítidas y abundantes notas de fruta roja bien madurada y abundantes aromas especiados sobre un fondo floral, regaliz y de pan tostado. Recuerdos de cacao puro y monte bajo (tomillo y espliego).
Ataque potente lleno de elegancia, finura y sabor. De tanino dulce y pulido que deja en boca sensaciones carnosas y cremosas.

Acidez bien medida, mucha fruta y recuerdos a bosque en otoño.

Final largo, balsámico y persistente con leves recuerdos vegetales y a tabaco.


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